HUEVOPuede pasar desapercibido por las prisas con las que muchos cocinamos, pero está ahí. Marcados con tinta, según una directiva de la Unión Europea, todos los huevos de gallina producidos en la zona han de llevar un código de números y letras que identifica la procedencia y la calidad de la crianza de la ponedora. Se trata de una especie de matrícula a la que se debe prestar atención a la hora de hacer la compra.

El primer dígito indica las condiciones alimentarias y ambientales en las que fue criada la gallina

Básicamente, el código identificativo tiene tres partes: un número que varía entre el 0 y el 3, dos letras aparentemente aleatorias y una serie de cifras que puede variar en función de la procedencia del ejemplar.

El primer número indica el grado de felicidad en el que fue criada la gallina cuyo huevo compra usted:

  • Un 3 indica que el animal vivió en una jaula individual sin libertad de movimientos, para facilitar la recogida del huevo.
  • Un 2 significa que la gallina en cuestión ha tenido un gallinero en el que moverse libremente y que cuenta con zonas de descanso.
  • Un 1 nos dice que, además de tener su gallinero, también tiene un corral al aire libre en el que poder juguetear y darse baños de arena.
  • Finalmente, los huevos de las gallinas más afortunadas serán etiquetados con un 0, indicando que además de tener su gallinero y su corral al aire libre, las aves han sido alimentadas con pienso ecológico.

El resto de la matrícula indica la procedencia del huevo en cuestión: dos letras identifican el país del que viene y los siguientes dígitos señalan la provincia, el municipio y la granja concreta de la que ha salido el huevo.

Es decir, si usted está preparando una tortilla y lee, en el huevo cuya cáscara acaba de romper, el código 0ES16023025, significa que es un ejemplar puesto por una gallina alimentada con pienso ecológico y criada en un gallinero con un corral al aire libre (así lo indica el 0), procedente de España (ES), concretamente del municipio conquense (16) de Chillarón (023), de la granja ecológica Valera Bonilla (la granja número 025 en la provincia de Cuenca).

Fuente: El Pais